domingo, 2 de agosto de 2015

Personalidades

Soy Irina y tengo 17 años.
Me gustan los gatos y el café. Mi guardarropa consta de básicamente cualquier tipo de suéter que me llegue hasta los muslos. Mi color favorito es el verde oscuro.
Tengo un maneki-neko tatuado en el muslo izquierdo, y un cuervo en el cuello.
No me gusta mucho la gente, y evito lo más que puedo los trabajos en equipo. No por antisocial, sino porque me molesta que mi destino inmediato esté en manos de alguien más que yo.
No creo en nada sobrenatural, pero sí creo que somos un grano de azúcar en el plato de cereales con leche de un ser en un mundo mucho mayor y complicado que el nuestro.
Creo que el alcohol es un vicio divino, y puedo disfrutar plenamente de una fiesta siempre y cuando tenga para beber. Sobria me cuesta mucho socializar, pero no por eso me faltan amigos.
Mi mejor amiga es Matilde, la conocí en primer grado, y desde entonces nos hicimos inseparables. Es bastante distinta a mí. Tierna, abrazable, pero a la vez sin pelos en la lengua. Es esa lengua afilada la que me mantiene tan cerca de ella.
Nuria y Gastón son mis amigos desde que tengo uso de la razón. Crecimos siendo vecinos, pasamos por todas las etapas juntos. Pasé por momentos difíciles en los que ellos, junto con Matilde, fueron mi único sostén.
Mis padres son de lo mejor del mundo. Siempre me apoyaron en todas las decisiones que tomé por mi cuenta y siempre que me cometí errores supieron hacerme corregirlos sin necesidad de gritarme.

Me intriga mucho la muerte y todos sus aspectos. Su antes, su durante, su después.